La Cueva, origen de Dioses

En estos últimos años se han hecho distintos descubrimientos en torno a la pirámide dedicada a Quetzalcoatl en la zona arqueológica de Teotihuacan. Uno de los más importantes es el de una cueva que va al centro de la base piramidal y que el año pasado reveló la presencia de trazas de mercurio, metal que comúnmente se encuentra en recintos funerarios.

Estos descubrimientos nos han permitido ahondar en el significado de la cueva y su uso ritual en el pensamiento mesoamericano, que sin embargo, no parece estar muy lejos de la visión cristiana o protocristiana.

Desde la antigua Grecia, las cuevas eran importantes centros de culto, fue ahí donde Rea, la madre de Zeus lo ocultó para que su padre Cronos no lo encontrara y lo engullera como a sus demás hijos. Además en algunos relatos se dice que fue el lugar donde nació el Rey de los dioses griegos.

Algo parecido ocurriría con la imagen de Cristo, sobre todo en textos apócrifos, en donde ubican el nacimiento de Jesús en una cueva cerca de Belén, como ocurre en los escritos de los Padres Apostólicos y Apologetas del siglo II, y en algunas pinturas de arte cristiano bizantino. Sin embargo, los textos bíblicos afirman el nacimiento en un pesebre.

Las cuevas, para el ámbito cristiano, resultan sumamente importantes, pues se asocian a la idea de resurgimiento y renacimiento, pues fue de una de ellas de donde Cristo resucitó para ir a tomar su puesto junto a Dios Padre.

En Mesoamérica, las cuevas son pasajes al Inframundo, lugares húmedos y oscuros, pero que, sin embargo, son muy fértiles y ricos en cuanto a recursos. La cueva cumple una doble función: por un lado, es una cámara funeraria al asociarse a la muerte y la putrefacción (como en la tradición occidental), pero también es la que da acceso al vientre de la tierra y a los fenómenos asociados a la fertilidad.

Las cuevas son el lugar de origen del Sol y la Luna, pero también el origen de los siete pueblos que llegaron del norte a establecerse en la Cuenca de México, entre ellos los mexicas. El nombre que se le dio a esta cueva mítica es el de Chicomóztoc, “lugar de las siete cuevas”, y se encuentra representado en varios escritos como en la Historia de las Indias de Nueva España de fray Diego Durán y en los códices Mexicano, lámina XXII y el códice Vaticano A.

La importancia de las cuevas en tradiciones antiguas es mayor de la que pensamos, origen de dioses, de fertilidad, de pueblos enteros y aún faltan cosas por descubrir. Sin duda alguna, su estudio y el de su simbología es de vital importancia para comprender tradiciones antiguas y cómo han influenciado a la nuestra.

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