Black Mirror “The National Anthem”: la contemplación del escenario público

Hoy comencé a ver la serie que todos citan como “la que te hará pensar” y es cierto esta sentencia, pues el primer capítulo fue como contemplar el devenir social en el que vivimos actualmente: la degradación del ser humano por internet.  Desde esta perspectiva nació una pregunta: ¿Internet nos ha ayudado a evolucionar o nos está degradando hasta las últimas consecuencias? ¿Lo hemos aceptado como nuestra nueva realidad?

Veo a la sociedad desnuda, maniatada ante las comparaciones sociales, así como distintas “versiones” de nosotros mismos dentro de la construcción cibernética. Un mundo que podría llegar a ser el de la película “Los sustitutos”, quién sabe, pero sí parece muy interesante la consiguiente relación entre máquinas y hombres, la cual nos revela un futuro inseguro .

Cuando pude contemplar aquella escena (Spoiler), y retomo la serie, donde el primer ministro se ve obligado a ejecutar tal escarnio público, no pude más que llevarme la mano a la boca y avergonzarme al visualizar aquella ciudad vacía y la quedada multitudinaria en el bar. Lo mismo nos sucede cuando leemos en algún periódico “Unos jóvenes han grabado la agresión a un perro/ a un compañero.” Y lo publicamos, lo difundimos por el morbo que suscita.

Hemos mutado de una forma inaudita, aceleradamente, más de lo que quizá nos hemos dado cuenta. Hemos crecido entre la interfaz de un “Digo y no hablo” porque siquiera tenemos la necesidad de hablar con un receptor físico. Son muchos los valores sociales que hemos dejado ante el imperio digital, aun a riesgo de perdernos a nosotros mismos.

El actual modelo social parte de la visión conjunta de la población en su búsqueda constante por satisfacerse a sí mismos, por el impulso de lograr una instauración social adecuada. Todo ello, deforma cada vez más la comunicación del hombre. Dado que, el instrumento que sirvió de avance, como en su día lo hizo el alfabeto, la imprenta o la radio, es hoy la herramienta monopolizada por los países capitalistas, por y para incrementar el consumo, a la par que adaptan un método de creación humana en el que los temas importantes y centrales son derivados hacia programas o shows de entretenimiento general.

Han conseguido títeres cada día más manejables; prototipos de consumidores, meros espectadores ante las desigualdades de la población. La innovación tecnológica, como transformación del orden social establecido, ha otorgado el gobierno a los medios de comunicación. ¿Hablamos, pues, de “involución”?

Acabaremos esta pequeña reflexión con las palabras del sociólogo Herbert Marcus en “The unmanageble Consumer: Contemporary Consumption and its fragmentation”:

The so called consumer society and the politics of corporate capitalism have created a second nature of man which ties him libidinally amd aggressivelly to the commodity form. The need for possesing, consuming, handling and constantly renewings the gadgets, devices, instruments, engines, offered to and imposed upon the people, for using these wares even at the danger of one’s own destruction, has become a “biological” need.

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